Me asomo

En 2020 se produce un colapso sanitario planetario que encuentra al mundo con un sistema de salud frágil, que no está preparado para la pandemia por COVID-19. Modelos científicos de alta sofisticación se oponen a un sistema sanitario pensado fundamentalmente para quienes pueden pagarlo. Y como se sabe, no son la mayoría. Dado que no todos los países tienen el mismo acceso a la ciencia, el rol del Estado se convierte en fundamental. Ya no se trata solamente de que se mueran las personas de menos recursos: el COVID-19 es democrático y mata a quienes no se preserven. Sin embargo está la excepción a la regla: quienes tengan más recursos económicos tendrán mayores oportunidades de sobrevida. Luego de la aparición de COVID-19 en Wuhan-China, la capacidad de reacción de los Estados difiere notablemente, según su economía. El planeta está interconectado y ya nada puede suceder aisladamente. El virus se expande y más de cuatro millones y medio de personas en el mundo mueren por COVID-19. Lxs sobrevivientes son privilegiadxs en medio de una catástrofe global, porque tienen acceso a la salud y sus necesidades básicas están satisfechas. Lxs científicxs intentan salvarnos y son las grandes estrellas de esta pandemia. Pero no es fácil para ellxs asomarse al desastre global: constantemente tienen que identificar el riesgo, encontrar la solución, ser más inteligentes que las variantes, encontrar el camino y medir la distancia hasta encontrar una respuesta...

Me asomo a este precipicio para medir la distancia
Para saber que persigo, para ver lo que me falta
Para notar el vacío, para llenarme de nada
Para ver al enemigo, para mirar su mirada
Me asomo para saber, para tocar el peligro

La pandemia por COVID-19 mostró un deficitario acceso mundial a la salud que depende de economías regionales, nacionales y dentro de estas de situaciones individuales. La aparición de vacunas fue y es una buena noticia. Pero empezó a discutirse la obligatoriedad de la vacunación, si el Estado estaba experimentando con lxs ciudadanos, el límite de la intervención estatal, la exigibilidad del pasaporte sanitario para acceder a espectáculos públicos, trabajar, viajar, etc. Y en esta ensalada de ideas apareció una desesperada necesidad de regresar a la “normalidad” en medio del cansancio pandémico.

Me asomo al otro sentido, al tiempo que va al revés
Me asomo a lo que te asomas, para ver lo que no ves
Me asomo a la vida nueva para conjurar el tiempo
Me asomo a tu luz prendida en el filo de los años
Me asomo a los desengaños y no tomo precauciones

Es complejo identificar a qué normalidad se quiere regresar. Antes de la pandemia y ahora también, más de 3 millones de niños mueren de inanición al año (MFS); las 85 personas más ricas del mundo acumulan una riqueza equivalente a la de las 3.500 millones más pobres (Oxfam); la brecha entre ricos y pobres es escandalosa; los sistemas fiscales, la distribución de la inversión, el gasto público y la distribución de la tierra son injustos; el acceso al conocimiento y a la tecnología es desigual; la privatización de los servicios públicos como salud, agua, energía o educación supone la exclusión de quienes no pueden pagar los precios del mercado; la ausencia de un equitativo acceso a la información y la exclusión de los espacios de toma de decisiones políticas genera democracias deficitarias, poco transparentes, sin mecanismos de participación ciudadana; la desigualdad de género es escandalosa tanto para quienes forman parte del binomio hegemónico heteronormado como para la diferencia sexual. ¿De qué normalidad estamos hablando?

Vacunas contra la viruela, la rabia, la tuberculosis, la fiebre amarilla, la difteria, el sarampión, el tétanos, la poliomielitis, la hepatitis B entre otras, salvaron millones de vidas en el mundo. Pero hoy se pone en duda la importancia de una acción colectiva como es vacunarse. Tal vez una parte de nosotros tenga que conectarse con aquellas certezas simples y sanadoras que preservan nuestra salud permitiendo erradicar enfermedades como la poliomielitis sin marchas antivacunas, prácticas que hoy nos acercan a la ciencia genuina. Otra parte de nosotrxs tendrá que advertir con asombro que todos los días amanece y eso no es poco. Más bien es la parte luminosa de nosotros mismxs que muestra la maravilla de estar vivxs y la potencia de lo humano para transformar la realidad.

Me asomo a cada mañana para tener tu latido
Para sentir que estoy vivo, para perder el sentido
Y descifrar el misterio de ti, de mí, cada día
Si me da miedo asomarme, me asomo más todavía
Me asomo a cada mañana para tener tu latido
Para sentir que estoy vivo, para perder el sentido

- Olga Román

El momento exige inteligencia, amor, solidaridad, empatía y paciencia para no reproducir la Matrix que nos trajo a este lugar.

Vacunar no quiere decir solamente protegerme yo. El concepto de vacunar tiene que ver con proteger al que tenés al lado.

Andrea Gamarnik

La pandemia nos rompió a todxs, pero estamos aquí para hacer música y ciencia y comenzar todo de vuelta.

Clara Cantore